La diabetes mellitus (DM) es un conjunto de trastornos metabólicos, caracterizada por el aumento de los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia), que dura toda la vida y afecta a diferentes órganos y tejidos.
Es ocasionada por varios trastornos, siendo el principal la baja producción de insulina, secretada por las células βeta del páncreas, o por su inadecuado uso por parte del cuerpo.
Los síntomas principales de la diabetes mellitus son: orina excesiva (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), aumento de la sed (polidipsia), y pérdida de peso sin razón aparente.
La Organización Mundial de la Salud reconoce tres formas de diabetes mellitus:
1. Tipo 1
2. Tipo 2
3. Diabetes gestacional (ocurre durante el embarazo),
Este padecimiento causa diversas complicaciones, las agudas (hipoglucemia, cetoacidosis, coma hiperosmolar no cetósico) son consecuencia de un control inadecuado de la enfermedad mientras sus complicaciones crónicas (cardiovasculares, nefropatías, retinopatías, neuropatías y daños microvasculares) son consecuencia del progreso de la enfermedad. dañando frecuentemente a ojos, riñones, nervios y vasos sanguíneos.
El Día Mundial de la Diabetes se conmemora el 14 de noviembre.
El diagnostico se basa en los síntomas clásicos de la enfermedad (Poliuria, Polidipsia, Polifagia y Pérdida de peso inexplicable, más la medición de glucosa en plasma en ayuno mayor o igual a 126mg/dl (7.0 mmol/L). Ayuno se define como no haber ingerido alimentos en al menos 8 horas.
La prueba de tolerancia a la glucosa oral (curva de tolerancia a la glucosa) es la medición en plasma y se hace dos horas posteriores a la ingesta de 75g de glucosa en 375 ml de agua; la prueba es positiva con cifras mayores o iguales a 200 mg/dl (11,1 mmol/l).
Tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2, como en la gestacional, el objetivo del tratamiento es restaurar los niveles glucémicos normales, entre 70 y 105 mg/dl.
En la diabetes tipo 1 y en la diabetes gestacional se aplica un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos de la insulina.
En la diabetes tipo 2 puede aplicarse un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos, o bien, un tratamiento con antidiabéticos orales.
Para determinar si el tratamiento está dando resultados adecuados se realiza una prueba llamada hemoglobina glucosilada Una persona No-diabética tiene una HbA1c < 6 %.
Un buen control evita la aparición de complicaciones tradicionalmente asociadas a la diabetes: insuficiencia renal crónica, retinopatía diabética, neuropatía periférica, etc.
Un tratamiento completo de la diabetes debe de incluir una dieta sana y ejercicio físico moderado y habitual, la Educación Terapéutica en Diabetes que, impartida por profesionales sanitarios específicamente formados en Educación Terapéutica en Diabetes (médicos o enfermeros/as-Educadores Terapéuticos en Diabetes-), Revisión anual por oftalmología, cardiología, con monitorización de la presión arterial, perfil de lípidos, Revisión por podología por onicomicosis, tiña, uñas encarnadas (onicocriptosis)